miércoles, 27 de mayo de 2015

Charlie O'Connell


Charles "Charlie" O'Connell (21 de abril 1975) es un actor americano, conocido por su . Su papel más fue en la serie The Bachelor. O'Connell apareció en pequeños papeles en películas como Dude Where's my car? y The New Guy, el último de los cuales también lo combina con su hermano Jerry. Obtuvo una mayor notoriedad cuando apareció en la séptima temporada de la serie de televisión realidad The Bachelor, entre marzo y mayo de 2005. En el show, él eligió a Sarah Brice, una enfermera de parto que residía en Texas. Se separaron en septiembre de 2007, volvió a reunirse a finales de 2008 y aunque habló del matrimonio en las entrevistas en 2009 se separaron de nuevo en abril de 2010.

Charlie O' Connell en wikipedia












martes, 19 de mayo de 2015

Luxiano Bone preparandose para ser el Hombre de Acero latino

El actor argentino Luxiano Bone esta a punto de emprender uno de los mayores desafios de su carrera. Interpretara a uno de los Super Heroes mas famosos, populares y conocidos de todos los tiempos, ya que se metera en la piel de Superman y su alter ego Clark Kent. Se trata de un proyecto para America Latina.
El actor fue seleccionado para el rol del Hombre de Acero (o el ultimo hijo de Krypton)  por la foto que veremos a continuacion y por su gran similitud al actor americano Christopher Reeve.
COOMING SOON!!!!

viernes, 1 de mayo de 2015

Una esperanza: el regreso de Carlos Delfino


Dentro de pocos días se cumplirán dos años del último partido de Carlos Delfino, que ya estaba afectado por una fractura en el pie derecho. Cuatro operaciones después, el alero de la Generación Dorada, por fin, tiene realmente en la mira una meta para su vuelta: el Preolímpico de Monterrey, de agosto y septiembre próximos. "Es mi objetivo. Me entreno pensando en volver a jugar con la selección. Me da justo con las fechas y es la camiseta que me da gusto vestir", reveló a Sportia, el noticiero de TyC Sports. "Ahora me parezco mucho más a un jugador de básquet. Estoy tranquilo y no siento dolor", contó entusiasmado.

Más info e imágenes de CARLOS DELFINO en el "Blog de los Carlos"



Carlos Guerra, el "Cheese"


Lempira que Come: Hola Carlos, cuando probamos tus quesos por primera vez nos quedamos muy sorprendidos "¿se elaboran en Honduras estos quesos?" fue la pregunta que espontáneamente nos vino a la cabeza... pues, la verdad, tus quesos no son nada comunes en la región: quesos de estilos europeos elaborados en Honduras. Todo un reto brillantemente conseguido, porque, debemos decirlo, tus quesos nos han apasionado. Por eso, nos gustaría saber un poco más de ti, la persona que hay detrás de tan interesante proyecto. Cuéntanos, ¿desde cuándo elaboras quesos?

Carlos: Comencé en 2008 como aprendiz en Capriole Farmstead, Indiana USA. En Honduras, comercialmente en el 2010.
LqC: ¿Qué te introdujo al maravilloso mundo del queso?
Después de graduarme del Zamorano como Ingeniero en Ciencia de Alimentos apliqué a muchos trabajos relacionados en el área de cárnicos. Una semana después recibí una oferta de trabajo en una granja de cabras para ayudar en la producción de quesos. Acepté rápidamente. Alisté mis maletas y me fui a Indiana.
Gracias al trabajo que realicé me di cuenta de varios clientes especiales de Capriole, como "La Casa Blanca" y otros hoteles/restaurantes famosos de Estados Unidos. En la oficina de mi jefa había un sin fin de trofeos y publicaciones enmarcadas del Times Magazine o el Chicago Tribune, entre otros, que halagaban el trabajo de esta señora, que fue de las primeras en producir quesos artesanales de cabra en Estados Unidos.
Poco a poco le tomé mucha pasión a mi trabajo y comencé a ser muy curioso y probar todos los quesos de las tiendas e imaginarme cómo se hacían. En algunos de mis días libres viajé a fincas vecinas para ver sus métodos y técnicas.
Capriole me dio un contrato de 3 años como su “cheesemaker” y viajé a Honduras para estampar mi visa en la embajada. Mi sorpresa fue que la Embajada estaba cerrada, y lo estuvo por 3 meses más, durante “el problema politico” de 2009; así que decidí quedarme a hacer quesos en Copan Ruinas.
Cuando comencé, mis padres pensaron que era una locura. Mi mamá me dijo que no le gustaba verme con delantales, botas de hule y redecillas y que buscara otro trabajo. Me levantaba temprano para ir al ordeño de la finca y traerme unos 30 litros para hacer queso y ver cómo quedaba. Unos de los retos más grandes fue conseguir el equipo de acero inoxidable y los cultivos lácticos (bacterias, levaduras y hongos). Recuerdo que desde niño mi sueno de trabajo era llenar anaqueles de productos, aunque entonces no sabia cuales… ahora tengo una idea muy clara de lo que era.

LqC: Entonces... ¡te quedaste en Copán a producir quesos! En tu opinión, ¿qué es lo más importante a la hora de elaborar un queso artesanal?
La calidad de la leche. La dieta de los animales es fundamental… la dieta de pastos verdes y secos es vital para un sabor “artesanal”. También la calidad de vida que se le proporciona a las vacas: vacas felices, con amplios potreros, sombra, agua fresca, etc., implica mejor leche. Por último, también es importante el grupo de bacterias y hongos seleccionadas para la fermentación.
LqC: ¿Por qué decidiste instalar una quesería en la Finca San Rafael?
Pienso que hay varias razones. Una de las razones es que la finca de mi hermano donde extraigo la leche está cerca y lo mejor es usar leche fresca. Hay varios procesos en la fabricación que deben ser observados durante la noche, y que la quesería esté en la ciudad me facilita las inspecciones. San Rafael está en Copan Ruinas, lo que, además, me facilita explotar mi operación turísticamente.
LqC: ¿Cuál es tu tipo de queso favorito y por qué?
Definitivamente mis preferidos son los quesos maduros. Me parecen que son muy versátiles: se pueden rayar, asar, derretir o comer fríos. Dejan un mejor sabor post gusto y marida perfecto con cervezas y vinos. ¿Mi favoritos? La familia de los munster.
LqC: ¿Cuál es tu elaboración más perfecta o de la que te sientes más orgulloso?
El King Rene Royal blue, que es un queso azul. Desarrollé la receta para acomodarla a paladares hondureños, por lo que resulta un queso no tan fuerte. Lo nombré como mi papá: Rene, el rey.

LqC: ¡Excelente nombre!, seguro que tu papá está orgulloso... El Lempira que come, como sabes, es un blog de gastronomía en el que se catan muchos productos, desde cerveza hasta diferentes comidas, pasando por vino o café. Cada producto tiene su metodología propia de cata, ¿cómo se cata un queso?
Cuando seleccionás un queso o varios, lo primero es dejarlo unos 15 minutos fuera de la nevera. Los atributos se aprecian en su totalidad cuando está a temperatura ambiente el queso.
Empezás con la vista: mirás el color del queso, a partir de esto podés identificar la leche del animal (la de vaca es amarillenta, la de cabra y oveja son siempre blancas). Mirás el color de la corteza, que te indica cómo fue madurado y podés calcular el tiempo por el grosor de la corteza. También podés ver si tiene hongos que ayudan a la maduración como el hongo azul o el hongo blanco de los brie y camembert.
Seguís con el tacto: cuando tenés el pedazo de queso en tus dedos podés sentir lo duro o blando que es. Esto te indica el contenido de humedad y grasa. Cuando lo llevás a la boca, podés sentir si la textura es cremosa, granulosa o si “rechina”. Cuando rechina es que es muy fresco.
Con el olfato, apreciás los olores que son producto de la fermentación, cada queso huele distinto. Es curioso que hay quesos que huelen fuerte, pero saben suave.
LqC: De los quesos hondureños tradicionales ¿qué nos contás?
Honduras, por ser un país dentro de los trópicos (caliente y húmedo), desarrolló los quesos que ahora tiene. Agregar mucha sal es un método de preservación, lo mismo es ahumar y secar. Otros quesos como la cuajada y el queso crema son productos de consumo inmediato por lo frescos que son.
Mucha de la  gastronomía hondureña es posible por los quesos que aquí se producen y, en mi opinión, sería un error ponerle queso cheddar a una baleada, cambiar el queso de una enchilada o alterar una tortilla con quesillo.
Mis favoritos de los quesos hondureños son el queso crema con chile y el queso ahumado de Choluteca. Ahh! También el requesón que sale de la producción de cuajada que es mejor que el ricotta de Italia en mi opinión personal.

LqC: Tomamos nota! Cuéntanos alguna de las historias que conoces sobre el queso...
Jejeje, por ejemplo, la bacteria B. linens es la responsable de el olor fuerte en quesos limburger, munster, eppoises entre otros. También es la responsable del olor de los pies en el ser humano.
LqC: Vaya, comiendo piés...
Sí, así es... Otra interesante es el origen de la idea que la luna es de queso. Esto sucede porque viene de la forma del queso brie, que es redondo y blanco y tiene cráteres como el queso suizo tiene hoyos.
LqC: ¿Dónde se pueden encontrar tus quesos en Honduras, además de en Copán?
En SPS, en tiendas verdes, aunque no de manera permanente. En Tegucigalpa lo puedes probar y comprar en Via nova, De la finca Angus, en Copa café y el hotel Honduras Maya. Ocasionalmente los tienen también en Rojo Loft y café noir; aunque hay gente que viene por llantas de queso y no sé donde se lo llevan…
LqC: ¿Les regalas a los lectores del Lempira una receta en la que se utilice uno de tus quesos?
Una simple y fácil son las bruschetas de queso azul con cebollas caramelizadas. Caramelizás tus cebollas, tostás el pan y cortás que queso azul de laminas delgadas. Ponés todo junto en el orden que querás. La combinación del queso azul con algo dulce es muy sabrosa.
LqC: Mil gracias Carlos... un placer hablar con vos. Te deseamos toda la suerte del mundo en tu magnífico proyecto, para que sigas haciéndonos felices a golpe de queso! ¿para cuándo una cata de todos tus quesos? (¡tenemos muchas ganas!)


Carlos Robledo Puch: más de cuarenta años preso

Una foto de un juvenil Carlos Robledo Puch, en 1972
Es el mayor asesino serial de la historia argentina. Fue condenado a reclusión perpetua, más la pena accesoria de reclusión por tiempo indeterminado, por haber cometido 10 homicidios calificados, un homicidio simple, una tentativa de homicidio, 17 robos, una violación, una tentativa de violación, un abuso deshonesto, dos hurtos y dos raptos. Carlos Robledo Puch lleva casi cuarenta años preso, y sus perspectivas de libertad son mínimas.

El "Angel de la muerte" entró a prisión con apenas 20 años. Hoy, bordeando los 60, permanece recluido en el pabellón 10 del penal de máxima seguridad de Sierra Chica.

Otros conocidos homicidas, condenados por sus crímenes, como Fabián Tablado , quien mató a su novia de 113 puñaladas, y Ricardo Barreda , que asesinó a su mujer, sus hijas y su suegra, lograron beneficios y salidas transitorias luego de varios años de prisión. Robledo Puch está en condiciones de pedir la libertad condicional desde el año 2000. Sin embargo, la posibilidad de que le sea concedida es al menos dudosa, sino casi imposible.

A pesar de su extenso prontuario, y de no tener a nadie fuera de prisión con quién ir a vivir, Puch solicitó su libertad en varias ocasiones, y en todas ellas, el pedido fue rechazado por la Justicia.

Sus primeros intentos fueron a mediados de los 80. En esa oportunidad se le denegó la salida porque no había cumplido el plazo mínimo.

En 1994 volvió a insistir, pero la Cámara de San Isidro consideró que su cómputo de detención era de 20 años y 11 meses y debía esperar a llegar a los 30 exigidos por la ley. Robledo Puch solicitó un nuevo cálculo de condena y se le dieron como cumplidos los 25 años en 1995. De esta manera, en el año 2000 quedó en condiciones de pedir su libertad condicional.

Pero recién hizo una nueva solicitud en 2008, cuando Barreda, el cuádruple homicida, logró la prisión domiciliaria. En esa oportunidad, el Tribunal volvió a negarle la salida y solicitó que se lo someta a un tratamiento psicológico y que realice actividades "que hagan a su formación intelectual y laboral, con miras de lograr la evolución que posibilite la concreción de la meta de resocialización".

Los camaristas Oscar Quintana, Ernesto García Maañon y Gustavo Herbel tuvieron en cuenta para esta decisión "la nula capacitación educacional con incidencia en el plano laboral, y el marcado desinterés del interno por acceder a la actividad escolar o educativa", así como "la carencia de contención en el afuera, lo que lleva a que no es visitado en la Unidad" por nadie desde que su madre murió.

Más allá de las cuestiones "numéricas" que posibilitarían el acceso a la libertad de este famoso homicida, otros condimentos complican que un juez le de el permiso. Es que en sus años de reclusión, Puch tuvo varios brotes sicóticos. Así lo establecieron los diferentes peritajes psiquiátricos, que hablan de una persona con "perturbación esquizoide" y se cree "libre de todo mal y toda culpa".

Una de las manifestaciones más claras de su estado mental ocurrió a fines de 2001, cuando Puch se disfrazó con unas antiparras y una capa asegurando ser Batman. Así personificado, quemó un taller del penal.

En una visita que LA NACION realizó este año a la cárcel de Sierra Chica, personal del penal contó anécdotas de este hombre que pasa gran parte de sus días leyendo, escuchando la radio y escribiendo. Entre otras cosas, contaron que una vez le regaló una muela a una de sus psiquiatras.

También hablaron de su humor cambiante, dependiendo del cual por momentos manifiesta grandes deseos de libertad para vivir en paz, mientras que en otros momentos habla de salir para ser "el sucesor de Perón" e incluso dicen que llegó a decir que mataría al que fuera presidente.






El extraño caso de los tocayos Carlos: de culpables e inocentes

De un lado Carlos De Luna, del otro, Carlos Hernández
Hace seis años uno de los nueve magistrados que conforman la Corte Suprema de EEUU, Antonin Scalia, defensor a ultranza de la pena de muerte aseguró que no había "ni un sólo caso en el que una persona fuera ejecutada por un crimen que no cometió". Hoy parece que afirmación es mentira.
El 4 de febrero de 1983 Carlos DeLuna era arrestado acusado del asesinato de Wanda López. Fue juzgado, condenado a muerte y ejecutado seis años después del juicio. Este lunes Columbia Human Rights Law Review (HRLR) desmonta el caso de Carlos y demuestra en un minucioso documento publicado en su revista que Texas ejecutó a un inocente.
Bajo el título 'Los Tocayos Carlos: Anatomía de una ejecución injusta', el profesor James Liebman y 12 estudiantes de la Universidad de Columbia desgranan paso a paso cada parte del caso, desmontando todas ellas y llegando a la conclusión de que Carlos era inocente.
La escena del crimen, la cobertura en prensa y televisión, las grabaciones con los interrogatorios a Carlos o la aplicación de las leyes en el Estado de Texas son algunas de las partes en las que dividen su investigación.
Esta trágica historia comienza el 4 de febrero de 1983, cuando Wanda López, una pobre madre soltera hispana, fue apuñalada hasta la muerte con un cuchillo de caza mientras trabajaba en la tienda de una gasolinera de la localidad texana de Corpus Christi.

Carlos DeLuna
Las puñaladas le atravesaron el pulmón izquierdo y la joven murió desangrada en cuestión de minutos. A Wanda le dio tiempo a llamar la policía y denunciar un robo que más tarde se convertiría en un crimen. "¿Pueden enviar a un agente al 2.602 Drive South Padre Island? Tengo un sospechoso con un cuchillo dentro de la tienda... Él es un mexicano. Él está de pie aquí mismo, en el mostrador", fue la grabación de la llamada de la joven.
La declaración de un testigo que describió a Carlos DeLuna como el asesino de Wanda López llevaron a su detención menos de una hora después de la muerte de Wanda. Un testigo que 20 años después no estaba tan seguro de su identificación ya que "me cuesta identificar a los hispanos".
Desde su arresto y hasta los últimos momentos antes de que le ejecutaran con la inyección letal DeLuna mantuvo su inocencia, e incluso, dio el nombre de quién realmente fue el asesino de Wanda: Carlos Hernández.
El fiscal ridiculizó la defensa
El gran parecido físico de ambos, que se conocieran, que hubieran estado juntos aquella noche llevaron a la confusión que le costó la vida a DeLuna. De hecho, incluso el abogado de Hernández confundió en una ocasión a uno con otro.
Durante el juicio Carlos DeLuna le dijo al jurado que el día del asesinato se encontraba con Hernández, a quien conocía desde hace 5 años. Los dos hombres, que vivían en la ciudad sureña de Corpus Christi, se pararon en un bar. Mientras estaban allí, Hernández se acercó a una estación de gasolina para comprar algo, y cuando DeLuna vio que no regresaba se acercó a ver lo que estaba pasando.
Carlos describió al jurado que al asomarse vio a Hernández peleando con una joven detrás del mostrador. Que tuvo miedo y echó a correr. El historial de DeLuna no estaba limpio ya que tenía algunos delitos sexuales y tuvo miedo de meterse en problemas.
Cuando oyó las sirenas de los coches de policía sonando hacia la gasolinera le entró el pánico y se escondió debajo de una camioneta pick-up, donde, 40 minutos después del crimen, fue detenido.
Los abogados de DeLuna basaron su defensa en apuntar que Carlos Hernández era el asesino. Sin embargo, los fiscales ridiculizaron esta posibilidad. Se llegó a la conclusión de que Hernández era un invento, un "fantasma" que simplemente no existía. El fiscal jefe llegó incluso a asegurar que Hernández era un "producto de la imaginación DeLuna".
DeLuna presentó varias apelaciones, pero ninguna le libró de la ejecución. "Pase lo que pase que sepáis que yo no cometí el asesinato", le repetía Carlos a su hermana Rose en cada visita al corredor de la muerte.
"En su corazón", dijo Rose, Carlos "aceptó que iba a ser ejecutado. Que iba a estar bien". Rose creyó que Carlos había encontrado un poco de paz. "Sabía que había sido perdonado".
"Quizás algún día la verdad saldrá a la luz", dijo en una entrevista a la televisión desde detrás de un cristal reforzado días antes de su muerte.
El profesor Liebman comenzó a investigar el caso cuatro años después de que Carlos fuera ejecutado y en poco tiempo descubrió que Carlos Hernández sí existía. Con la ayuda de sus estudiantes configuró el perfil de un alcohólico, con una historia de violencia tras de sí y que siempre estaba en compañía de su compañero de confianza: un cuchillo de caza.
Con los años fue arrestado 39 veces, 13 de ellas por portar un cuchillo, y pasó toda su vida adulta en libertad condicional. Sin embargo, casi nunca fue condenado a prisión por sus crímenes, algo que no parece casual y que Liebman cree que se debió a que fue utilizado como un informante de la policía.
En octubre de 1989, apenas dos meses antes de que DeLuna fuera ejecutado, Hernández fue sentenciado a 10 años de prisión por intentar matar con un cuchillo a otra mujer llamada Dina Ybáñez. Aún así, nadie pensó en alertar a los tribunales ni al estado de Texas para reabrir el caso de DeLuna.
Hernández confesó en muchas ocasiones haber matado a Wanda López, bromeando con amigos y familiares sobre que su "tocayo" había pagado el pato. Las pruebas que no se tomaron, como restos de ADN, de sangre o huellas también impidieron involucrar a otra persona en el crimen. Todo lo que pudo salir mal salió mal.
Ahora 28 años después Liebman espera que su trabajo aliente a los estadounidenses a pensar más profundamente sobre la pena de muerte.
Carlos De Luna, el falso culpable, arrestado ante la justicia

La noche que Carlos Monzón se convirtió en asesino


El 14 de febrero de 1988, el país amanecía conmocionado: Carlos Monzón había acabado con la vida de su esposa, Alicia Muñiz, en uno más de tantos casos de violencia de género.

Habían discutido a los gritos. Aquella madrugada, a las 6:05 de la mañana, Múñiz era arrojada desde el balcón de la casa que el matrimonio que tenía en La Florida, un elegante barrio de la ciudad Mar del Plata.

El otrora ídolo cuyo nombre coreaban las multitudes, devenido en actor y playboy que se codeaba con mujeres del calibre de la actriz Ursula Andress, con quien también tuvo un romance ,y Alain Delon, amigo de juergas, noches de alcohol y orgías, acababa de matar a su esposa, justo el Día de los Enamorados.

Monzón y Muñiz tuvieron un romance que entre idas y vueltas duró alrededor de una década. El salía de una relación mediática con Susana Giménez. Ella venía de Uruguay con las ilusiones de triunfar como modelo. Se casaron y convivieron alrededor de seis años. El carácter hostil y violento del campeón mundial de boxeo, producto de su historia personal y del exceso de alcohol, hacía que brotaran sus miserias. Muñiz lo denunció en reiteradas oportunidades hasta que finalmente se separaron. Los celos lo cegaban y las discusiones eran recurrentes. La últimas peleas derivaban de pujas por la mensualidad que el campeón no pagaba como correspondía para la manutención de su hijo de 6 años, Maximiliano. A pesar de eso, cada vez que se encontraban terminaban de la misma manera: en la cama. “Alicia fue la mujer que más amé”, dijo en una oportunidad y, es probable que haya sido cierto.

Nada muy diferente ocurrió la noche del sábado 13 de febrero. Alicia había ido hasta Mar del Plata a retirar a su hijo Maximiliano que había estado de vacaciones con su padre. Monzón la invitó a cenar a unos amigos y ella aceptó. Entre las amistades se encontraba Adrián “Facha” Martel, muy conocido en esa época por ser partenaire del cómico Alberto Olmedo, quien moriría también trágicamente, el 5 de marzo, en la misma ciudad, ese mismo año.

Fueron al casino, donde Martel apostaba fuerte y luego fueron al Club Peñarol a tomar unas copas. Ya avanzada la madrugada abordaron un taxi que los trasladó al chalet alquilado en el barrio parque La Florida. Bajaron como pudieron e ingresaron a la casa. En uno de los dormitorios se encontraba durmiendo el hijo de la pareja. Ellos pasaron la noche juntos, pero en algún momento, después del sexo, surgió la discusión por cuestiones de dinero. Terminaron en el balcón y él la levantó tomándola del cuello y la arrojó al vacío. La autopsia determinó que la mujer estaba inconsciente al momento de estrellarse contra el piso. El hecho es que el cuerpo semidesnudo de la modelo, de 31 años, terminó en el jardín del chalet.

De acuerdo a la versión del boxeador, discutieron en el balcón y producto de la trifulca cayeron los dos. “Yo pedí que la auxiliaran pero me ayudaron a mí y la dejaron a ella en el piso cuando todavía estaba viva”, declaró el boxeador. Monzón tenía una fractura en el hombro, producto de la caída. Alicia, múltiples fracturas en el cráneo y señales de asfixia por estrangulamiento. El campeón siempre negó haberla arrojado por el balcón. Lo que no estaba en discusión es que era un golpeador y esta no era la primera vez que atacaba a su mujer.

Según se pudo reconstruir durante el juicio, el boxeador apretó el cuello de la mujer hasta dejarla inconsciente y la tiró al vacío; caída que le provocó múltiples fracturas en el cráneo. Monzón siempre lo negó. El 3 de julio de 1989, un tribunal lo condenó a once años de prisión por homicidio. En sus fundamentos, los jueces destacaron la ingesta de alcohol de Monzón que, si bien no le sirvió de excusa, fue usado como atenuante.

"Ella fue para mí algo increíble, ninguna otra mujer podrá marcar a fuego mi corazón como ella lo hizo durante los años que estuvimos juntos", llegó a decir Monzón sobre Alicia. 

"No mató fríamente; fue influido por las circunstancias", dictaminaron los jueces. "Pero actuó con plena conciencia de la criminalidad de sus actos". Al juzgar probada "la presión ejercida sobre el cuello y la proyección intencional del cuerpo de la víctima dirigida a la muerte de la misma", los jueces advierten que, "más que olvido, existe ocultación de circunstancias comprometedoras" en su declaración y acusan a Monzón de "pergeñar una historia increíble".

Patricia Perelló, abogada de Monzón siempre creyó en su inocencia: “Hubo una condena mediática”, sostiene. “La prensa lo juzgó por su historia de vida y no por el hecho puntual de la muerte de Muñiz... yo creo que fue una situación accidental, que los dos se cayeron por el balcón... Monzón no tuvo ninguna intención de lastimar a Alicia Muñiz; verdaderamente, fue una cuestión del momento. Monzón también se cayó y se fracturó la clavícula. El se pegó un golpe muy fuerte, creo que salvó su vida porque era una persona físicamente sólida. En cambio, ella murió porque era más frágil”.

La sociedad argentina se dividió en quienes sostenían su inocencia y aquellos que lo consideraban un asesino. El pueblo que tantas veces había disfrutado de los triunfos de su ídolo, ahora se agolpaba en las puertas del juzgado, algunos para apoyarlo y otros para verlo caer. Finalmente fue juzgado por homicidio simple y condenado a 11 años de prisión.

"Alicia se mató, Alicia se murió", aseguró Carlos Monzón la madrugada del 14 de febrero de 1988 después de matar a su mujer, Alicia Muñíz.

No era la primera vez que Monzón golpeaba a una mujer. En 1962, con apenas 20 años, el boxeador se casó con María Beatriz García, alías "La Pelusa", con quien atravesó una tormentosa relación que por poco no termina en tragedia: harta de los golpes, la mujer le disparó dos veces. Una de esa balas quedó alojada en la espalda de Monzón. 

En 1974, conocería a Susana Giménez durante el rodaje de la película La Mary, de Daniel Tinayre, a quien también terminaría golpeando.

Carlos Monzón murió el 8 de enero al volcar con su auto en la ruta N° 1, cerca de la localidad de Santa Rosa de Calchines, a unos 35 kilómetros de Santa Fe cuando regresaba a la cárcel de Las Flores, donde permanecía detenido, y donde por buen comportamiento gozaba del beneficio de las salidas transitorias para salir los fines de semana.


Carlos Goyen


Carlos Goyén fue un arquero de sangre uruguaya y corazón criollo, poseedor de la tradicional garra charrúa y un talento único bajo los tres palos. Fue campeón de todo con Independiente en los años 1983-1984, ganando el Metropolitano, la Copa Libertadores y la Intercontinental.

Goyén vistió la casaca del Rojo de 1981 hasta 1986 y jugó 193 partidos, incluyendo estas tres vueltas olímpicas. Luego pasó a Argentinos Juniors, donde disputó 183 juegos entre 1987 y 1992, y finalmente se retiró en Atlético de Rafaela con 98 encuentros en el hombro.

Antes de venir a nuestro país y ser una leyenda del Diablo, Carlitos había dado sus primeros pasos en el River de Montevideo, que fueron medio de casualidad porque él quería ser basquetbolista. Pero era tan bueno con los guantes puestos que no tardó en debutar en Primera y llegar a la selección uruguaya.

Goyén fue un tipo muy querido en el ambiente, y entres sus cualidades se resalta su habilidad para salir en los centros y para atajar penales. En su carrera embolsó 21 tiros desde los once pasos, muy cerca de otras leyendas como el Pato Fillol y el Loco Gatti, quienes atajaron 26.

En la actualidad, el uruguayo sigue ligado al fútbol pero a cargo de una empresa deportiva especializada en guantes para arqueros. Es ídolo en Independiente y en el Bicho pero genera simpatía en el resto de las hinchadas, logros que muy pocos futbolistas pueden alcanzar.


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